ENVEJECIMIENTO SALUDABLE

La salud añade vida a los años

Es posible romper y enfrentar las barreras que contribuyen al envejecimiento activo; mediante la estrategia principal de la posposición del daño más que la de la curación.

Vivimos en un mundo que envejece. Según estimaciones de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) el número de ancianos en el mundo aumentará de 600 millones en el año 2000 hasta 2.000 millones en el 2050, y su porcentaje en la población mundial pasará del 10 al 21%.

En 2014 la esperanza de vida en nuestro país subió hasta llegar a 76,16 años, con 80,06 años para las mujeres y 72,44 años para los hombres. Así Argentina mantiene el puesto 56 en el ranking mundial con una esperanza media-alta en lo que respecta al resto de los países. En los últimos años la esperanza de vida mundial ha subido respecto a 2013 en el que fue de 75,99 años, al igual de lo que ocurre respecto a 2004, en el que estaba en 74,52 años.

Estos cambios han llevado a que el concepto de “envejecimiento saludable” vaya evolucionando, desde la definición de la OMS de 1990 (centrado en la salud), hacia un modelo mucho más integrador, como el de “envejecimiento activo” (OMS, 2002), definido como el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad en orden a mejorar la calidad de vida de las personas que envejecen. Los factores que influyen en un envejecimiento saludable son la cultura, el nivel de vida, los servicios de salud integrales, la educación, la seguridad social y la atención integral a largo plazo (círculo de abuelos, casa de abuelos, asilos, otros.)

Hay que mencionar que las personas mayores reconocen que es importante tener un rol o identidad de relaciones: la posibilidad de disfrutar, ser autónomos (independientes y capaces de tomar sus propias decisiones), seguir siendo útiles a la sociedad y tener trabajo después de la jubilación. Las necesidades de este grupo siguen siendo las mismas que las de las personas de todas las edades, son más bien necesidades ajustadas o acomodadas.

Una de las necesidades que los adultos mayores destacan para tener una vida saludable es contar con buena información sobre la prevención, la nutrición y la salud para modificar su estilo de vida y así obtener mayor provecho de su longevidad extendida.

Una persona genéticamente favorecida y que evite la enfermedad y los factores de riesgo, puede vivir más que lo actualmente establecido. Es posible romper y enfrentar las barreras que contribuyen al envejecimiento activo; mediante la estrategia principal de la posposición del daño más que la de la curación. De eso se trata la prevención.

Premisas para envejecer activamente:

-Llevar una alimentación sana y equilibrada..

-Hacer ejercicio y moverse.

-Tener médico de cabecera que nos oriente.

-Saber observarse y conocer el cuerpo.

-Mantener una vida social activa, estar en contacto con amigos, conocidos, compañeros, vecinos, etc.

-Buscar experiencias nuevas y disfrutarlas. Come pizza, sube a una montaña rusa, diviértete con un videojuego.

-La vida es un continuo y renovado reto: aprender un idioma, estudiar aquello que siempre quisiste, aprender a tocar un instrumento, a cocinar, practicar bricolaje… Si sigues vivo, ¿por qué no seguir aprendiendo?

-Evitar el sedentarismo mental leyendo periódicos, libros, cómics… Haciendo ejercicios que estimulen tu mente como sopas de letras, crucigramas, sudokus o guíate con mapas e incluso memoriza los teléfonos de allegados.